“Yo esto no lo hago ni por vicio ni por capricho. Estoy pagando una deuda enorme. Lo que gano prostituyéndome va al banco”. Silvia, una enfermera catalana, se vio atrapada de lleno en la crisis inmobiliaria. Se embarcó en la compra de un piso en lo más alto de la burbuja del ladrillo pensando que podía pagarlo con la venta de su anterior apartamento. Pero la burbuja estalló y ella se vio en las zarpas de dos hipotecas.
Síganme perdonando el chiste fácil…
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Comentarios ( 1 Comentario )
Kialaya ha comentado en Ago 21 08 a las 7:43 pmCreo que a ella le tiene que hacer poca gracia no? Se la ve una chica muy madura para poder enfrentarse a esa situación y mantener esa dignidad en el reportaje.