No tenían clases de educación sexual y sus médicos nunca habían mencionado la palabra preservativos. Se trata de Gloucester, una ciudad de Massachusetts, donde las costumbres empiezan a cambiar después de que 17 adolescentes se quedaran embarazadas. Ninguna sobrepasa los 16 años y dicen las investigaciones que se realizaron desde el instituto al que iban las niñas, que se trató de una especie de pacto de embarazo en el que además, se valieron del vagabundo del pueblo para que hiciera su evidente aportación.
Justo aquella institución académica fue noticia hace un tiempo, ya que el médico y la enfermera que allí laboraban renunciaron en mayo como protesta a una medida que prohíbe distribuir entre los alumnos preservativos y métodos anticonceptivos en general si no es con una autorización de los padres. Esa parece ser una historia recurrente en Estados Unidos, donde tener un hijo parece ser el siguiente juego de moda al abandonar las Barbies.
Los embarazos adolescentes vuelven a repuntar después de varios años de descenso en las estadísticas. No sé si Juno o Jamie Lynn Spears habrán hecho una fantástica campaña a favor de que las niñas se llenen las barriguitas de huesos, lo que sí es seguro es que el vagabundo y otros tantos deben haberselo pasado muy bien en su momento. Aunque ojo, ahora podrían enfrentar cargos ya que las leyes de Massachusetts consideran un crimen tener sexo con menores de 16 años. Crimen y poca paciencia, agrego yo.