El que diga que 2007 ha sido un año normal, es porque no está dentro de mis zapatos -perdón, de mis Converse-. Pasé por todos los estados anímicos posibles y he pasado por experiencias que han marcado mi carácter y mi futuro. Fueron 12 meses en los que he conocido a gente que me ha aportado muchísimo, y en resumen, uno de los años más locos de mi vida.
Enero. Volví de mi regreso a Santo Domingo tras 7 años y descubrí que aquella ya no era mi vida, que mi lugar estaba en medio de una península que aún así, a veces siento ajena. Volví con ánimos renovados a la rutina, mientras la seguía persiguiendo y me preguntaba cuando sería un A-List Blogger.
Febrero. La rutina me empezó a agobiar y la persecución, que parecía frustrada, también. Fue el mes en el que conocí a una gran amiga: mi cuenta de Twitter. Cuando el corto febrero quizo acabar yo estaba hasta arriba de trabajo y me empezaba a apagar.
Marzo. Estrenamos TVlia, un blog al que le guardo muchísimo cariño, y finalmente Manu y yo nos atrevimos con los mashups. Saqué a la luz mi mejor foto del año y conocí a mi mejor amigo: mi iPod.