A veces nos hartamos
SÃ, ustedes a veces son muy pesados y creen que el gran optimismo y buen humor del que hacemos gala algunos, debe ser algo eterno. No, los graciosos también tenemos momentos en los que las ganas de reir y de que los otros rÃan, no pasan por ser el centro del universo -por mucho que en otras ocasiones sà lo sean-.
Nosotros lo pasamos mal con la familia, nos agobiamos con el trabajo y nos deprimimos por problemas amorosos. Si bien es cierto que normalmente lo afrontamos con nuestra habitual simpatÃa y desparpajo, muchas veces la procesión va por dentro. Asà que dejen de joder, no hagan de nuestras depresiones un caos: tenemos derecho a estar tristes, o incluso serlo.
Lo digo, porque incluso el más sonriente y desternillante, también puede caer en los infiernos. Repito, cuando un simpático optimista esté deprimido: no se compadezcan y no jodan. Repito, no jodan.
- Publicado por Arturo J. Paniagua a las 10:05 pm
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