Para mí como latinoamericano, siempre se me ha hecho muy raro, que media ciudad se quede vacía durante el verano por las vacaciones. A ello ayuda mucho la existencia de lugares que hacen amarga la existencia de los capitalinos sin raíces rurales: El pueblo de los padres.

Se trata de lugares donde amigos, novias y seres queridos se marchan por una temporada. A pesar de que no es el lugar en el que nacieron, siempre suelen ir allí por una costumbre ancestral que les viene desde la niñez. Da igual que allí no haya internet, cines y ni siquiera avenidas; no hay nada que pueda rebatir el gusto que tienen los españoles por irse al pueblo.

Y nadie piensa en la otra parte. Yo, por ejemplo, no tengo pueblo. Bueno, sí que lo tengo pero a miles de kilómetros y con un billete de avión de casi mil euros de por medio. Yo soy la principal víctima de los pueblos: el capitalino que se queda más sólo que la una en verano. Para la objetividad del caso obviaré que además cumplo años en Agosto.

Porque sí, el pueblo puede ser muy bonito y tranquilo. Miren por ejemplo a Julia, que bien se lo pasaba con Chanquete y con sus colegas… Pero, ¿alguna vez alguien se preguntó por algún posible novio de Julia en Madrid? Ni puto caso. Al menos para él sí que terminó bien la serie: Chanquete murió.

Yo calculo que al menos un 80% de los españoles se desplazan al pueblo de sus padres por vacaciones. Y ello tiene efectos colaterales importantes en la sociedad: El comercio rural se reactiva por la sobrepoblación estival de los pueblos, y miles de extranjeras consuelan a miles de madrileños angustiados por la soledad del verano.

Y esa es la principal razón por la que odio profundamente cualquier territorio geográfico con denominación menor a Municipio. ¿Es que a nadie le da por vacacionar en Dinamarca? Desde luego sentaría mejor que decir: “En Agosto nos vamos al pueblo”. Así que desde aquí solicito a nuestro señor alcalde que nos ambiente la ciudad con olor a estiércol, fufús con aroma a pino y nos ponga a dos ancianos cada 2 esquinas, por ambientar, simplemente.


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Comentarios ( 2 )

[...] su momento ya hablé de lo mucho que odiaba ese refugio llamado el pueblo de los padres: refugio de chulos de pueblo con ansias de impresionar [...]

  El fín del verano > El Blogazo ha comentado en Sep 02 07 a las 10:11 pm

El pueblo es algo así como las vacaciones pobres. Y si fueras lo primero que te dirían es: “¿Eres forastero?”. “Coño, señora, si ya lo sabe ¿por qué pregunta?”.
La siguiente vez será: “¿Vienes de permiso?”. “Pues no, señora, vengo de vacaciones, que el permiso sólo era en la mili”.
Por cierto, mi cumple es el 22 de agosto.

Rosa J.C. ha comentado en Jul 06 07 a las 12:31 am

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